¿Pasas muchas horas delante del ordenador y tu pausa para el café es el momento favorito del día?
Entonces te mereces algo mejor que una cápsula rápida o ese café de supermercado que muchas veces sabe amargo o «a quemado».
¿Por qué el café de súper suele saber amargo?
Las grandes marcas industriales suelen comprar café barato y de peor calidad. Para disimular los defectos, lo tuestan muchísimo (casi lo queman). Por eso siempre necesitas echarle azúcar o leche para que sepa bien. En cambio, el café de especialidad se tuesta con mucho cuidado para que mantenga sus sabores naturales: algunos saben un poquito a chocolate, otros a frutas o frutos secos.
El truco mágico: Moler en casa
Si compras el café ya molido, en cuanto abres el paquete empieza a perder su aroma. Por eso, el mejor cambio que puedes hacer es comprar un molinillo sencillo y moler los granos justo antes de preparar tu taza. ¡El olor que quedará en tu cocina ya hará que valga la pena el descanso!
¿Cómo de gordo hay que moler el café?
Depende de la cafetera que tengas en casa, solo tienes que recordar esto:
Fino (como la sal de mesa):
Si usas la cafetera italiana de toda la vida (la de rosca) o una máquina de espresso.
Medio (como la arena de la playa):
Si usas cafeteras de filtro de papel, donde el agua cae poco a poco.
Grueso (como la sal gorda): Si usas la cafetera de émbolo (esa en la que empujas un filtro hacia abajo).
¿Quieres probar la diferencia?
En nuestra nueva tienda online puedes comprar nuestros cafés en grano. En la etiqueta te ponemos el día exacto en que lo tostamos para que sepas que es 100% fresco.